Una cargadora de ruedas es una máquina resistente, pero no es indestructible. La forma en que la opera y la cuida marca toda la diferencia entre una máquina que dura y una que siempre está en el taller.
Si la utiliza todos los días, unos cuantos buenos hábitos pueden llegar muy lejos. Le ayudarán a evitar averías costosas y a sacar el máximo provecho de su inversión. Aquí tiene consejos prácticos que realmente importan.
Es fácil pensar: "Solo una cucharada más", pero sobrecargarla es la forma más rápida de acortar la vida útil de su máquina. Daña el motor, el sistema hidráulico, los ejes y el chasis.
Antes de ponerse a trabajar:
Respete la capacidad nominal. No es una sugerencia.
Si tiene que mover una carga pesada, manténgala baja. Las cargas altas y los trayectos largos son una mala combinación.
Centre el peso en el cucharón. Las cargas desbalanceadas exigen demasiado a toda la máquina.
Una rápida inspección alrededor de la máquina no es solo para aparentar. Puede ahorrarle muchos problemas. Dedique un par de minutos cada mañana a revisar todo. Si algo parece fuera de lugar, averigüe por qué antes de empezar a trabajar.
Su lista de verificación diaria:
Abra el capó y compruebe los niveles de fluidos.
Suba y pruebe los frenos, la dirección y los indicadores.
Eche un vistazo visual a los neumáticos, pernos y pasadores.
Escuche el motor al arrancar. Cualquier golpeteo, humo o vibración indica que algo no va bien.
El barro y la suciedad no solo son antiestéticos, también perjudican el rendimiento. Retienen el calor y ocultan problemas como fugas y grietas.
Asegúrese de limpiar alrededor de:
El radiador y el compartimento del motor.
El cucharón, los brazos y el mecanismo de enlace.
Las ruedas, los ejes y la parte inferior de la máquina.
Dondequiera que se conecten las líneas hidráulicas.
Las líneas hidráulicas son el sistema vital de su cargadora. Cuando están en buen estado, la máquina responde al instante. Cuando no lo están, pierde potencia y control.
Esté atento a:
Cualquier filtración o goteo.
Racores que parezcan flojos u oxidados.
Mangueras que se sientan blandas, se vean hinchadas o presenten desgaste.
Movimientos lentos o bruscos; esa es la primera señal de que algo anda mal.
Un poco de grasa rinde mucho. Evita el desgaste de los pasadores y bujes y elimina esos chirridos molestos que lo vuelven loco.
No se salte estos puntos:
Los pasadores de pivote del cucharón.
Las articulaciones de los brazos de elevación.
El punto de articulación central.
Todas las conexiones del mecanismo de enlace.
Los neumáticos son lo que le mantiene en movimiento. Una presión adecuada y una buena banda de rodadura no solo proporcionan una conducción más suave, sino que también pueden ayudarle a ahorrar combustible.
Revíselos para detectar:
La presión de aire correcta.
Cortes, grietas o signos de desgaste irregular.
Piedras y residuos atrapados en la banda de rodadura.
La forma en que deja su máquina al final del día es tan importante como la forma en que la opera. Unos pocos pasos sencillos pueden evitar mucho desgaste relacionado con el clima.
Cuando la apague:
Busque un lugar nivelado y firme para estacionarla.
Baje el cucharón completamente hasta el suelo.
Evite las zonas donde se acumula agua.
Corte la energía y cierre bien la cabina con llave.
Al final, son los pequeños detalles los que mantienen a una cargadora de ruedas funcionando con fuerza. Opérela con cuidado, siga un programa de mantenimiento rutinario y estacione correctamente.
Envíe Su Consulta







